Soy profesora de yoga desde hace más de 15 años. Empecé como practicante de ashtanga yoga, una práctica intensa que me dio una base sólida, estructura y mucha disciplina. Con el tiempo, me fui acercando al vinyasa, un estilo que me permitió explorar mi creatividad y encontrar mi voz propia como profesora.
Soy madre, y eso también atraviesa y nutre mi forma de estar en el mundo y de enseñar. Me interesa que el yoga y la formación no se queden en lo abstracto: siempre busco aterrizar el conocimiento a la vida real y cotidiana, con ejemplos concretos y herramientas prácticas.
En el último tiempo, varias profesoras de yoga se fueron acercando para que las acompañe en distintas dificultades que surgían en su camino. Así fue como empecé a crear espacios que ya no son solo para practicantes en la sala, sino también para profes de yoga. Acompaño procesos en temas clave de nuestra profesión: diseño y secuenciación de clases, pedagogía, comunicación y redes sociales. Me interesa construir espacios de aprendizaje horizontales, donde circule la palabra, la reflexión y los aprendizajes compartidos. Creo en una enseñanza no dogmática, que valore la experiencia personal, la autonomía, las libertades individuales y autenticidad de cada persona.